se habla que en la noche de san juan de 1674, desapareció un chaval en la ría vasca, apareciendo 5 años después en la bahía de cádiz, convertido en un híbrido humano-pez, dicen que seres extraterrestres que habitan en las profundidades del mar experimentaron con él.....................
Yo encontré lo siguiente, aunque a mi también se me hace de ciencia ficción.. pero quien sabe...no me atrevería a afirmarlo ni tampoco a negarlo... todo puede suceder.
El Padre Feijoo Y El Hombre-Pez
Pero el relato que presenta mayor número de detalles y que resulta de un singular interés por el carácter racionalista y desmitificador de quien escribe sobre él, es el del hombre-pez de Liérganes, que aparece reseñado por primera vez en el volumen VI del Teatro Crítico Universal (1726-1740) de fray Benito Jerónimo Feijoo. La historia, tal y como la cuenta el ilustrado fraile, es más o menos como sigue.
Pese a sus presupuestos ilustrados, Feijoó consideró la historia del hombre-pez de Liérganes como verdadero.
Retrato de fray Benito Jerónimo Feijoo, quién consideró la historia del Hombre pez de Liérganes.
En el lugar de Liérganes, cercano a la villa de Santander, vivía a mediados del siglo XVII el matrimonio formado por Francisco de la Vega y María de Casar, que tenían cuatro hijos. La mujer, al enviudar, mandó al segundo de ellos, Francisco, a Bilbao, para que aprendiese el oficio de carpintero. Allí vivía el joven Francisco cuando, la víspera del día de San Juan del año 1674, se fue a nadar con unos amigos al río. El joven se desnudó, entró en el agua y se fue nadando río abajo, hasta perderse de vista. Según parece, el muchacho era un excelente nadador y sus compañeros no temieron por él hasta pasadas unas horas. Entonces, al ver que no regresaba, le dieron por ahogado.
Cinco años más tarde, en 1679, mientras unos pescadores faenaban en la bahía de Cádiz, se les apareció un ser acuático extraño, con apariencia humana. Cuando se acercaron a él para ver de qué se trataba, desapareció. La insólita aparición se repitió por varios días, hasta que finalmente pudieron atraparlo, cebándolo con pedazos de pan y cercándolo con las redes. Cuando lo subieron a cubierta comprobaron con asombro que el extraño ser era un hombre joven, corpulento, de tez pálida y cabello rojizo y ralo; las únicas particularidades eran una cinta de escamas que descendía de la garganta hasta el estómago, otra que cubría todo el espinazo, y unas uñas gastadas, como corroídas por el salitre.
Los pescadores llevaron al extraño sujeto al convento de San Francisco donde, después de conjurar a los espíritus malignos que pudiera contener, le interrogaron en varios idiomas sin obtener de él respuesta alguna. Al cabo de unos días, los esfuerzos de los frailes en hacerlo hablar se vieron recompensados con una palabra: "Liérganes". El suceso corrió de boca en boca, y nadie encontraba explicación alguna al vocablo hasta que un mozo montañés, que trabajaba en Cádiz, comentó que por sus tierras había un lugar que se llamaba así. Don Domingo de la Cantolla, secretario del Santo Oficio de la Inquisición, confirmó la existencia de Liérganes como un lugar cercano a Santander, perteneciente al arzobispado de Burgos, y del cual él era oriundo. De inmediato mandó noticia del hallazgo efectuado en Cádiz a sus parientes, solicitando que informaran de si allí había ocurrido algún suceso que pudiese tener conexión con el extraño sujeto que tenían en el convento. De Liérganes respondieron que allí no había ocurrido nada extraordinario fuera de la desaparición de Francisco de la Vega, hijo de la viuda María de Casar, mientras nadaba en el río de Bilbao; pero que esto había ocurrido cinco años atrás.
Esta respuesta excitó la curiosidad de Juan Rosendo, fraile del convento, quien, deseoso de comprobar si el joven sacado de la mar y Francisco de la Vega eran la misma persona, se encaminó con él hacia Liérganes. Cuando llegaron al monte que llaman de la Dehesa, a un cuarto de legua del pueblo, el religioso mandó al joven a que se adelantara hasta allí. Así lo hizo su silencioso acompañante, que se dirigió directamente hacia Liérganes, sin errar una sola vez al camino; ya en el caserío, se encaminó sin dudar hacia la casa de María de Casar. Ésta, en cuanto le vio, le reconoció como su hijo Francisco, al igual que dos de sus hermanos que se hallaban en casa.
El joven Francisco se quedó en casa de su madre, donde vivía tranquilo, sin mostrar el menor interés por nada ni por nadie. Siempre iba descalzo, y si no le daban ropa no se vestía y andaba desnudo con absoluta indiferencia. No hablaba; sólo de vez en cuando pronunciaba las palabras "tabaco", "pan" y "vino", pero sin relación directa con el deseo de fumar o comer. Cuando comía lo hacia con avidez, para luego pasarse cuatro o cinco días sin probar bocado. Era dócil y servicial; si se le mandaba algún recado lo cumplía con puntualidad, pero jamás mostraba entusiasmo por nada. Por todo ello se le creía loco hasta que un buen día, al cabo de nueve años, desapareció de nuevo en el mar sin que se supiera nunca más nada de él.
¿será?
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SENCIBLE.- La energía espiritual verdadera está para todas las vibraciones del universo, debemos conseguir nuestra propia fuerza espiritual y debemos entender nuestra propia energía espiritual dentro de nosotros.
Fenixluis Moderador de Planetaoculto mensajes: 368
Enviado: 14.May 2008 - 02:42 horas
Post Movido!.Recuerden que si bien se especula de origenes espaciales, se mantiene un estandar a extraterrestre como pueden apreciar en la mayoría de webs.Saludos!
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si, de acuerdo,fenixluis, lo puse donde no era, pero creen que es ciencia ficción?
existe el registro del nacimiento de este hombre. voy a subir el diálogo, espero que, al igual que a mí, no se les haga pesado:
Interlocutor: . Aquí tengo agendado preguntarle sobre lo que se ha dado en denominar "el enigma de los hombres-pez". La pregunta concreta que le hago antes de empezar, es si en nuestras aguas, es decir, océanos, mares, lagos, etc., hay seres acuáticos racionales. Me estoy refiriendo obviamente a extraterrestres que hayan venido a nuestro planeta, porque sé que los seres humanos no somos acuáticos.
Ron Hubbard: La respuesta es que sí, que hay seres extraterrestres acuáticos en el planeta Tierra.
Interlocutor: ¿Y han sido vistos por los humanos?
Ron Hubbard: Así es. Hay fosas marinas que no son muy profundas. Espera un segundo que el decodificar del receptáculo está filtrando lentamente la información que le estoy transmitiendo.
Interlocutor: Está bien, espero.
Ron Hubbard: Son fosas que no pasan de trescientos o cuatrocientos metros de profundidad.
Interlocutor: ¿Próximas a la costa?
Ron Hubbard: Así es. Fíjate que hay fosas en los océanos que llegan hasta los once mil metros, como en Las Marianas.
Interlocutor: ¿Los extraterrestres tienen tecnología como para construir campos energéticos que resistan tal presión del agua?
Ron Hubbard: Por supuesto que la tienen, pero utilizarla significaría un gasto enorme de energía. Entonces van a abismos menos profundos. Si hubieran estado en las fosas profundas, los seres humanos nunca los hubieran avistado.
Interlocutor: ¿Estos seres viven permanentemente en el agua? Me refiero a si son como los peces, que fuera del agua se mueren.
Ron Hubbard: Sí, viven en el agua totalmente. Son seres marinos, no terrestres.
Interlocutor: ¿Serían algo así como acuanautas pero con agallas? Digo así para darme una idea aproximada.
Ron Hubbard: Sí, es algo así.
Interlocutor: ¿Son totalmente extraterrestres o hay alguna mezcla con humanos?
Ron Hubbard: Son totalmente extraterrestres.
Interlocutor: ¿Hay muchos?
Ron Hubbard: Hay una civilización pero dividida en dos lugares. Una de ellas se encuentra cerca de uno de los centros poblados del Mediterráneo.
Interlocutor: ¿De Roma, por ejemplo? Digo el primer lugar que se me ocurrió.
Ron Hubbard: Cerca de Grecia.
Interlocutor: ¿Y el otro?
Ron Hubbard: En Oceanía, en las costas de Australia.
Interlocutor: Entiendo. ¿Es una civilización que tiene edificios o alguna inmensa campana que los cobija?
Ron Hubbard: No, no tienen edificios ni una campana como la de los Comics. Esto de los Comics me lo acaba de transmitir tu Thetán. Pero tienen una campana de emergencia para protegerse cuando son descubiertos por algún tipo de aparato submarino terrestre.
Interlocutor: Supongamos que hayan sido descubiertos por los tripulantes de alguno de esos aparatos. ¿qué hacen?
Ron Hubbard: Los capturan y los mantienen prisioneros en esa campana, en compartimientos especiales con oxígeno. Te aclaro que esa campana no es para esconderse ellos, sino para mantener prisioneros a los seres humanos que los descubren.
Interlocutor: Entiendo. ¿Y qué medios utilizan para capturarlos?
Ron Hubbard: Esa campana tiene una especie de campo gravitatorio atractor y simplemente los absorben hacia ella.
Interlocutor: Veo que la realidad es más sorprendente que la ficción. Por lo que usted me dice, veo que estos seres viven en el agua tal cual como los peces, sin necesidad de ninguna cobertura especial. ¿Es así totalmente?
Ron Hubbard: Es así totalmente. Son como los famosos tritones de la mitología. En cada mundo hay un tipo diferente de estos seres acuáticos. Los que han venido aquí tienen ojos muy grandes, de color blanco, como las ranas, con una pupila completamente aplanada y vertical. Los ojos están cubiertos por una membrana transparente como el de muchos peces.
Interlocutor: ¿Parpadean como nosotros?
Ron Hubbard: No, no parpadean. Tampoco pueden cerrar los ojos y no ver, porque, reitero, sus párpados son transparentes.
Interlocutor: ¿Tienen algún tipo de manos o directamente aletas?
Ron Hubbard: Tienen aletas con manos y con pies.
Interlocutor: ¿Cuántos dedos tienen?
Ron Hubbard: Igual que los humanos, cinco dedos en las manos y cinco dedos en los pies. Las aletas son similares a las de las ranas.
Interlocutor: ¿Los Thetanes de estos seres en qué plano están?
Ron Hubbard: Igual que el de los seres humanos. Hay Thetanes en el plano 2, 3, 4 y 5.
Interlocutor: ¿Esto significa que yo, como espíritu, si el día de mañana decido encarnar en estos cuerpos anfibios puedo hacerlo?
Ron Hubbard: ¡Por supuesto! Incluso puedes contactarte mediúmnicamente con sus Thetanes.
Interlocutor: ¡Qué notable! A veces lamento tener tan poco tiempo para hacer todas las experiencias que se pueden hacer. ¿Pero qué es lo que hace allí, en un cuerpo anfibio, un ser de Luz?
Ron Hubbard: En realidad no son peces sino humanoides. Tienen un decodificador tan importante como el humano. Su boca es como una protuberancia aplanada como si fuera una castañuela. Por eso digo que el corte de cara es similar al de las ranas. Pero estrictamente no se los puede llamar anfibios, porque este término se utiliza para denotar sólo a los animales que pueden vivir indistintamente en el agua y en la superficie, y estos seres no pueden vivir en tierra, salvo por poco tiempo.
Interlocutor: ¿Pero cómo se comunican? Acaso, y perdóneme la chanza, ¿con "glugús?
Ron Hubbard: Se comunican mediante gestos.
Interlocutor: Entiendo. ¿Y cómo hacen para ver? Lo pregunto porque es obvio que en las fosas marinas prácticamente no hay luz.
Ron Hubbard: Tienen una visión tan aguda que pueden ver casi en lo que para los humanos sería una oscuridad absoluta.
Interlocutor: Era casi una cosa lógica. ¿Y qué comen?
Ron Hubbard: Se alimentan de peces pequeños, moluscos.
Interlocutor: A ver si entiendo. ¿Se sientan a una mesa para comer o directamente abren la boca y engullen como hacen los peces?
Ron Hubbard: ¿Cómo se van a sentar en una mesa para comer? Ten en cuenta que todo tiene que estar relacionado con el hábitat y las circunstancias.
Interlocutor: ¿Usted me quiere decir algo así como que si de pronto yo estuviera en el Polo Norte o escalando una montaña, donde el viento es tan grande que arrastra todo, tendría que agarrar la comida como pudiera?
Ron Hubbard: Algo por el estilo.
Interlocutor: Ahora entendí. ¿Y cuál es su actividad física y mental? No puedo imaginarme a peces pensando.
Ron Hubbard: Tienen una filosofía abstracta, digamos que es como que ellos saben que hay algo más allá que el medio marino en que viven.
Interlocutor: ¿Pueden salir a la superficie?
Ron Hubbard: Sí, porque tienen branquias que se adaptan al medio no acuoso. En este sentido no son peces en el verdadero sentido de la palabra.
Interlocutor: ¿Pero entonces con qué animal conocido podríamos compararlos?
Ron Hubbard: Si yo tuviera que definirlos, los asimilaría a los batracios.
Interlocutor: Justamente he visto algunos dibujos de gente que los ha visto y les ha dado esa forma. Supongo que mucho tiempo fuera del agua no pueden estar. ¿Es así?
Ron Hubbard: Todo depende de lo que se entienda por mucho tiempo.
Interlocutor: Bueno, pienso en media hora, una hora.
Ron Hubbard: No, pueden estar más tiempo, quizás seis o siete horas o quizás más.
Interlocutor: Seis horas o más las considero mucho tiempo, teniendo en cuenta que un pez fuera del agua puede tardar en morir en pocos minutos. Trato de imaginarme qué es lo que hacen estos seres marinos en ese hábitat acuoso. ¿Son como los peces en una pecera, que dan vueltas y vueltas sin hacer nada? ¿Construyen edificios, por ejemplo? ¿Escriben algo?
Ron Hubbard: No, no construyen nada ni tampoco escriben.
Interlocutor: ¿Vegetan?
Ron Hubbard: No, se van transmitiendo unos a otros pensamientos abstractos por medio de gestos, de la misma manera que los indígenas −mal llamados "indios"− norteamericanos se iban transmitiendo las leyendas de padres a hijos o a través de los chamanes.
Interlocutor: A ver si logro entender. Supongamos que yo me sumerjo hasta el lugar donde están estos seres, ¿qué veré?
Ron Hubbard: Lo que verás son naves.
Interlocutor: ¿Naves espaciales?
Ron Hubbard: Así es. Ellos tienen la tecnología necesaria para construirlas y con ellas han venido hasta aquí. Lo que ocurre es que están en la Tierra un poco como de paso, pero se han ido quedando.
Interlocutor: No estoy entendiendo del todo la idea.
Ron Hubbard: Voy a cerrar el círculo. Su mundo original es todo marino. Ellos están acostumbrados a una gravedad más fuerte que la terrestre. Entre trescientos y cuatrocientos metros de profundidad, la gravedad es mucho más fuerte que la terrestre, y cuando ellos salen a la superficie es, en proporción, como si tú te elevaras mil metros. A esa altura la presión es poca y entonces respiras con mucha dificultad. De la misma manera, ellos aquí en la superficie pueden respirar nuestro aire pero con dificultad. Se sienten más cómodos respirando con las branquias, de la misma forma que los peces, el oxígeno del agua.
Interlocutor: Entiendo.
Ron Hubbard: En su mundo, que se encuentra a alrededor de mil años luz, tienen muy poco alimento porque hicieron desaprensivamente una gran depredación de su medio ambiente.
Interlocutor: ¡Parece que en todos lados se cuecen habas!
Ron Hubbard: Tú lo has dicho. Entonces han construido naves espaciales con las cuales han ido a distintos mundos a recoger alimentos y han sembrado en su planeta algo parecido al krill terrestre, que son como langostitas marinas, y también huevos de peces para que en uno o dos siglos del tiempo terrestre vuelva a haber una población marina, ya que de lo contrario se morirían de hambre.
Interlocutor: ¿Esa depredación hizo que se acabaran toda la comida?
Ron Hubbard: Prácticamente sí.Y cuando llegaron a la Tierra se encontraron con la sorpresa de mares ricos en peces a tal punto que los pueden alimentar durante miles de años. Lo que ellos hacen son viajes periódicos llevando a su planeta, de distintos mundos, en peceras gigantescas, seres vivos marinos.
Interlocutor: ¿Solamente marinos?
Ron Hubbard: Sí, solamente marinos, porque es el alimento natural de ellos.No solamente llevan peces, sino también anfibios, como ranas, etc.
Interlocutor: ¿Las naves espaciales son como inmensas peceras?
Ron Hubbard: Algo así. Incluso están llevando animales marinos que en su planeta no existen y los están adaptando para tener variedad de comidas.
Interlocutor: Cuando usted habla de que estos seres provienen de un planeta acuoso, ¿a qué se refiere? ¿Es un planeta como el nuestro, que tiene tierra y agua? ¿O solamente agua?
Ron Hubbard: Es poca la tierra que tienen. El planeta es predominantemente acuático.
Interlocutor: ¿Cómo se llama su planeta?
Ron Hubbard: La estrella se llama Omán.
Interlocutor: ¿Y el planeta?
Ron Hubbard: Omán 3.
Interlocutor: Para ir terminando por ahora con este tema tan interesante, ¿cuántos de estos seres acuáticos hay entre nosotros en estos momentos?
Ron Hubbard: Si sumamos los que hay en las costas del Mediterráneo y las costas de Oceanía, en Australia, hay aproximadamente cuatro mil.
Interlocutor: ¿Estos seres han tenido aventuras fuera del agua? Pregunto esto porque hay muchos relatos de encuentros terrestres con ellos.
Ron Hubbard: Muy escasamente, por la diferencia de hábitat.
Interlocutor: ¿Pero han tenido encuentros con terrestres?
Ron Hubbard: Sí, algunas veces han sido avistados.
Interlocutor: Yo me refería más bien a algún tipo de apareamiento.
Ron Hubbard: No, en absoluto. Son seres de conformación completamente distinta.
Interlocutor: Bueno, lo preguntaba para estar seguro.
Ron Hubbard: Además, el pene de estos seres apenas tiene cuatro centímetros erecto y es muy finito, pues no llega al centímetro su grosor.
Interlocutor: Se supone que un pene tan pequeño debe estar adaptado para una vagina también muy pequeña.
Ron Hubbard: Así es. Y las hembras no tienen la vagina en la parte de adelante sino en la parte de atrás, y cuando copulan, el macho eyacula en tres o cuatro movimientos espasmódicos.
Interlocutor: ¿Son mamíferos?
Ron Hubbard: No amamantan como los mamíferos, sino que son ovíparos, es decir, ponen huevos, pero también practican el sexo.
Interlocutor: ¿A la vista humana estos seres serían directamente feos?
Ron Hubbard: A la vista son de piel como las ranas.
Interlocutor: ¿Y usted dice que hay seres entre ellos del 4º y 5º nivel?
Ron Hubbard: Sería ego de parte tuya pensar que otras razas con otras costumbres no podrían estar en planos de Luz. Hay seres, en esta misma Buenos Aires donde tú vives, que vegetan todo el día y no hacen otra cosa que mirar la televisión o leer el diario mientras fuman su pipa. Y muchos ni siquiera leen ni escriben, y no me refiero solamente a los analfabetos.
Interlocutor: Entiendo la ironía. Es obvio que en el hábitat donde están estos seres, me refiero a su medio acuoso, mucho no pueden hacer.Bueno, creo que con todo lo expuesto ya está bastante claro este asunto de los hombres-peces. A ahora querría pasar a un caso específico, que ha dado en denominarse "El hombre pez de Liérgenes".
La historia más o menos conocida es ésta: En la víspera de San Juan de 1673, Francisco de la Vega Casar, vecino de Liérganes (Santander), se fue a bañar con otros muchachos a la ría de Bilbao, población en la que estaba aprendiendo un oficio. Era un excelente nadador. Sin embargo, se echó al agua y no apareció más. Los compañeros consideraron que se había ahogado. En 1679 unos pescadores gaditanos vieron en medio del mar, nadando con gran habilidad, a un hombre, al que rescataron y resultó ser el citado Francisco que, vuelto a su tierra, vivió nueve años de modo extravagante, sin pronunciar palabra y desapareciendo luego sin dejar huella.
Ron Hubbard: Esta persona fue capturada por estos seres marinos dos veces, la primera vez cuando tenía doce años y durante dos días hicieron con él un experimento genético, donde le pusieron ADN de ellos. La segunda vez, que es a la que tú te refieres, duró 64 meses.
Interlocutor: ¿Cuál fue la razón del experimento?
Ron Hubbard: El experimento consistía en averiguar, por un lado, si este muchacho podía adaptarse a la vida marina y, por el otro, si uno de estos seres marinos, que se prestó para el experimento, podía adaptarse a la vida en la superficie. Se intercambiaron el ADN, pero no todo, sino solamente una parte.
Lamentablemente para estos seres, el ADN del humano era demasiado potente y el ser marino desencarnó.
Interlocutor: ¿Cómo fue el experimento?
Ron Hubbard: A este muchacho le extrajeron un poco de ADN mediante una muestra de su tejido, tipo biopsia, y se lo implantaron a un ser marino que se prestó al experimento. Y al revés, al muchacho le implantaron ADN del ser marino.
Interlocutor: ¿Y cuál fue el resultado?
Ron Hubbard: El experimento lo afectó su decodificador mental e incluso le llegó a cambiar parte de la piel, dejándole algo así como escamas.
Interlocutor: ¿Por qué lo capturaron por segunda vez y lo mantuvieron tanto tiempo cautivo?
Ron Hubbard: Porque hicieron con él nuevos experimentos.
Interlocutor: ¿Estos nuevos experimentos fueron los que lo dejaron como una especie de zombi?
Ron Hubbard: Así es. Quedó como si le hubiesen hecho una lobotomía.
Interlocutor: Lo intrigante es que volvió a desaparecer, y esta vez para siempre.
Ron Hubbard: Fue capturado nuevamente para nuevos experimentos.
Interlocutor: ¿Existiría la posibilidad, en alguna otra sesión, que yo me contacte con el Thetán de alguno de estos seres marinos para averiguar más cosas, entre ellas que le sucedió finalmente a esta persona?
Ron Hubbard: Por supuesto que sí, en cuanto tú lo desees.
Bueno, hasta aquí llegaron los diálogos. Como verás, el tema ha quedado debidamente aclarado.
Bienvenido al Club. Un fuerte abrazo.
Horacio Velmont.
Estimadísimo Profesor Velmont, leí la resolución del enigma del hombre-pez de Liérganes y quedé gratamente asombrado, tanto por conocer que existen razas acuáticas de extraterrestres que viven en nuestros océanos y conocer sus costumbres, como por conocer el doble experimento genético realizado en el caso de Liérganes. Ahora que el Maestro Hubbard nos devela el misterio, la idea de un experimento genético que modificó la apariencia de Francisco de la Vega, convirtiéndolo en un semi-pez, es algo totalmente lógico, y algo nada misterioso una vez conocido.
Oye y esa conversación no se puede escuchar?, tal vez haya algún lado en donde se pueda bajar auditivamente la conversación.
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