
La mítica "casa embrujada" de Ñuñoa, ubicada en la esquinas de las calles avenida Grecia, San Eugenio y Matta Oriente era reconocida por su imponente estilo arquitectónico y también como referente de mitos urbanos relacionados a la presencia de espíritus y fantasmas en el lugar.
Testimonios de personas que aseguraban haber visto siluetas misteriosas, escuchado crujidos y ruidos alimentaron estas versiones durante años. Además, su aspecto lúgubre y mal cuidado, los vidrios rotos en las ventanas y el tono gris de las paredes ayudaban a acentuar el recelo por la edificación.
LA FAMILIA PROPIETARIA
Sin embargo, el origen de la vivienda no tiene nada de paranormal. Fue construida en 1915 por la familia Suárez Mujica sobre un terreno de mil 600 metros cuadrados con el objetivo de que fuera el hogar de los patrones del gran fundo que era entonces Ñuñoa. Para la época fue considerada un verdadero lujo, ya que contaba con más de 30 habitaciones, 5 cocinas y 7 baños.
Hasta hace poco más de una decada vivió allí doña Elvira Suárez de Mujica, nieta del primer propietario de la mansión. La mujer falleció y la propiedad pasó a manos de sus siete hijos, quienes prefirieron no residir en ella y dejarla a cargo de la corredora Charles & Aubry.
La casona estuvo a la venta durante años sin concretar el negocio. Odette Aubry, dueña de la empresa de propiedades fue contactada hoy por Terra.cl, pero señaló que esta mañana -tras ocurrir el siniestro- los nuevos dueños de la casa la telefonearon para pedirle que no hiciera comentarios respecto a la propiedad. “Los dueños me llamaron y me pidieron que no hablara, porque ya están cansados de oír todo lo que se dice”, manifestó en alusión a las historias paranormales que se atribuyen a la imponente vivienda.
En varias ocasiones la casona estuvo a punto de ser vendida, pero cuando quería concretarse el traspaso, los nuevos dueños se arrepentían debido a los comentarios que caían sobre la mansión. Por su parte, la corredora de propiedades argumentó que su elevado precio era el impedimento principal de los eventuales compradores.
A principios de este año, la empresa de remates Macal se hizo cargo de la vivienda por petición de la familia Suárez Mujica, quien desde hace tiempo no utilizaba la vivienda con fines habitacionales y quería darle un mejor uso para que no permaneciera deshabitada y a merced de los indigentes que por las noches entraban a la propiedad para dormir bajo techo.
Fuente Terra Chile